Bloque III. Textos

BLOQUE III. EL MUNDO EN CRISIS. DE LA PRIMERA A LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
TEMA 5. GUERRA, REVOLUCIÓN E INESTABILIDAD INTERNACIONAL.
2. LA REVOLUCIÓN RUSA Y EL MODELO COMUNISTA.
(1) LA REVOLUCIÓN DE FEBRERO
Camaradas proletarios, trabajadores de todos los países (…)
Nosotros, soldados y obreros rusos, unidos en el seno del Soviet de los diputados de obreros y soldados, os enviamos nuestros saludos calurosos y os informamos de un gran suceso. La democracia rusa ha derribado el despotismo de los zares y ha entrado totalmente en la familia de las naciones como miembro igual a las demás y como una poderosa fuerza en el combate para nuestra total liberación. Nuestra victoria es una gran victoria para la libertad y la democracia. El pilar de la reacción en el mundo, el “gendarme de Europa”, ha desaparecido. Ha de ser enterrado para siempre. Viva la libertad. Viva la solidaridad internacional del proletariado y viva su combate par la victoria final.
Nuestra obra no se ha terminado: las sombras del antiguo régimen no han sido disipadas totalmente y son numerosos los enemigos que preparan sus fuerzas para reducir a la revolución rusa. Sin embargo, nuestros éxitos son ya considerables. Los pueblos de Rusia expresarán su voluntad en un Asamblea constituyente que será pronto convocada sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto. Se puede ya predecir con confianza que una República democrática se instaurará en Rusia. El pueblo ruso posee ahora una libertad política total. Se puede afirmar su plena soberanía tanto en lo asuntos interiores como en los exteriores.
Así, apelando a todos los pueblos destruidos y arruinados por esta guerra monstruosa, creemos que ha llegado la hora de realizar un combate decisivo contra las ambiciones anexionistas de los gobiernos de todos los países; ha llegado el momento para que los pueblos tomen entre sus manos las decisiones en lo que concierne a las cuestiones de la paz y de la guerra.
Consciente de su fuerza revolucionaria, la democracia rusa anuncia que se opondrá a la política de conquista de sus clases dirigentes por todos los medios e invita a los pueblos de Europa a una acción común y decisiva en favor de la paz.
Hacemos igualmente una llamada a nuestros hermanos, los proletarios de la coalición austro-alemana y, por encima de todo, al proletariado alemán. Desde los primeros días de la guerra, ellos tenían la firme creencia de que tomando las armas, aseguraban la defensa de la civilización europea amenazada por el despotismo asiático. Muchos de vosotros habéis visto en ello una justificación al apoyo que han dado a la guerra. Pero ahora esta justificación ya no es válida: la Rusia democrática no puede ser una amenaza para la libertad y la civilización.
Nosotros defendemos firmemente nuestra libertad contra todas las tentativas de la reacción, tanto en el interior como en el exterior. La revolución rusa no retrocederá ante las bayonetas de los conquistadores, y no se dejará aplastar por las armas extranjeras,
Pero nosotros os hacemos un llamamiento: desembarazaos del yugo de vuestro gobierno semiautocrático, como el pueblo ruso ha barrido a la autocracia zarista; rechazad ser los instrumentos de la conquista y de la violencia en las manos de los monarcas, los propietarios, los banqueros; así, uniendo nuestros esfuerzos, detendremos la horrible carnicería que es la vergüenza de la humanidad y ensombrece los grandes momentos del nacimiento de la libertad rusa.
Trabajadores de todos los países: tendiendo nuestras manos como hermanos por encima de las montañas de los cuerpos de nuestros muertos, por encima de los ríos de lágrimas y de sangre vertida inocentemente, por encima de las ruinas todavía humeantes de las ciudades y de los pueblos, por encima de los tesoros destruidos, os hacemos un llamamiento para restaurar la unidad internacional. Tal es la garantía de nuestras victorias futuras y de la liberación completa de la humanidad.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
El Soviet de los diputados de obreros y soldados de Petrogrado.
Declaración del Soviet de Petrogrado a todos los pueblos, 27 de marzo de 1917

(2) EL ESTADO SOVIÉTICO
Art. 1° Rusia recibirá el título de República de los Soviets de Obreros, Soldados y Campesinos. Todo el poder central y local pertenecerá a estos Soviets.
Art. 2° La República rusa de los Soviets queda fundada sobre el principio de la libre unión de naciones libres y constituirá una Federación de Repúblicas nacionales de Soviets.
Art. 3º Proponiéndose esencialmente suprimir toda explotación del hombre por el hombre; abolir definitivamente la división de la sociedad en clases; aplastar sin piedad a todos los explotadores; realizar la organización socialista de la sociedad, y hacer triunfar el socialismo en todos los países, el III Congreso panruso de los Soviets acuerda además:
a) Para realizar la socialización de la tierra queda suprimida la propiedad privada de la misma; todas las tierras se declaran propiedad nacional y serán entregadas a los trabajadores sin ninguna clase de indemnizaciones, sobre la base de su disfrute igual por todos.
b) Los bosques, el subsuelo y las aguas de interés público general; todo el ganado y todo el material, así como las propiedades y empresas agrícolas, se declaran propiedad nacional.
c) Como primer paso para la plena transferencia de las fábricas, de las minas, de los ferrocarriles y otros medios de producción y de transporte a la República obrera y campesina de los Soviets, el Congreso ratifica la ley sobre inspección obrera y sobre el Consejo supremo de Economía nacional, con objeto de asegurar el poder de los trabajadores sobre los explotadores.
d) El III Congreso panruso de los Soviets considera la ley concerniente a la anulación de los empréstitos lanzados por el Gobierno de los Zares, de los terratenientes y de la burguesía, como un primer golpe dado al capital internacional, y expresa la seguridad de que el poder de los Soviets continuará por ese camino hasta la victoria completa del proletariado internacional y su liberación del yugo del capital.
e) El Congreso ratifica la transferencia de todos los Bancos al Estado obrero y campesino como
una de las condiciones de liberación de las masas trabajadoras del yugo del capital.
f) Para suprimir los elementos parásitos de la sociedad y organizar la vida económica del país, queda establecido el trabajo general obligatorio.
g) Para asegurar la plenitud del poder a las masas trabajadoras y apartar toda posibilidad de restauración del poder de los explotadores, el Congreso decreta el armamento de los trabajadores, la formación de un Ejército rojo socialista de obreros y campesinos y el desarme completo de las clases poseedoras.
Art. 4° Al expresar su decisión inquebrantable de arrancar a la Humanidad de las garras del capital financiero y del imperialismo, que han inundado de sangre la tierra durante esta guerra, la más criminal de todas las guerras, el III Congreso se asocia enteramente a la política llevada a cabo por el Poder de los Soviets respecto a la supresión de los Tratados secretos, la organización de la más amplia fraternización de los obreros y campesinos de los ejércitos actualmente en guerra y la obtención a toda costa, por medidas revolucionarias, de una paz democrática de los trabajadores, pero sin anexiones ni indemnizaciones, sobre la base del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos.
Art. 5° Con el mismo fin, el III Congreso insiste en la repudiación completa de la política bárbara de la civilización burguesa, que edifica la prosperidad de los explotadores en algunas naciones elegidas, sobre la esclavitud de centenares de millones de trabajadores, en Asia, en las colonias en general y en los pueblos débiles,
Art. 6° El III Congreso aprueba la política del Consejo de Comisarios del pueblo que ha proclamado la independencia absoluta de Finlandia, que ha comenzado a retirar las tropas rusas de Persia y que ha dado a Armenia la plena posesión de sí misma.
Art. 7º El III Congreso de los Soviets de obreros, soldados y campesinos estima que actualmente, cuando se entabla la lucha decisiva del proletariado contra sus explotadores, no puede haber lugar para éstos en ninguno de los órganos del Poder. El Poder debe pertenecer en totalidad y exclusivamente a las masas trabajadoras y a su representación autorizada, los Soviets de Delegados obreros, soldados y campesinos.
Art. 8° Al esforzarse en crear la unión realmente libre y voluntaria y, por consiguiente, más completa y sólida de las clases trabajadoras de todas las naciones de Rusia, el III Congreso se limita a asentar los principios esenciales de la Federación de las Repúblicas de los Soviets de Rusia, reservando a los obreros y a los campesinos de cada nación el derecho de decidir libremente en su propio Congreso nacional de los Soviets, si desean, y sobre qué bases, participar en el Gobierno federal y en las otras instituciones federales de los Soviets.
Declaración de Derechos del Pueblo trabajador y explotado, 19 de julio de 1918

TEMA 6. LA DEBILIDAD DELAS DEMOCRACIAS. DE NUEVO HACIA LA GUERRA.
2. EL NEW DEAL NORTEAMERICANO
(3) LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO EN LA ECONOMÍA, SEGÚN KEYNES
«Aunque nuestra teoría señale que es de una importancia vital atribuir a los organismos centrales ciertos poderes de dirección, hoy día confiados en su mayor parte a la iniciativa privada, ello no significa ni mucho menos un amplio dominio de la actividad económica. En lo que respecta a la propensión de consumir (1), el Estado se dirigirá a ejercer sobre ella una acción, a través de su política fiscal, mediante la determinación de la tasa de interés y tal vez por otros medios. En cuanto el flujo de las inversiones (2), es poco probable que la influencia de la política bancaria sobre la tasa de interés baste para acelerar su valor óptimo. Asimismo, pensamos que una amplía socialización de las inversiones se revelará como el único medio de asegurar en lo posible el pleno empleo, lo que no quiere decir que haya que excluir los compromisos y todo género de fórmulas que permitan al Estado cooperar con la iniciativa privada. Pero fuera de todo esto, no se ve ninguna razón evidente que justifique un socialismo de Estado que abarque la mayor parte de la vida económica de la comunidad. El Estado no tiene interés de encargarse de los medios de producción…
El ensanchamiento de las funciones del Estado, necesario para la adaptación recíproca de la propensión a consumir y de la incitación a invertir, parecería a un publicista del siglo XIX o a un financiero norteamericano de hoy, una horrible infracción de los principios individualistas. Este ensanchamiento nos parece lo contrario y como el único medio para evitar la destrucción completa de las instituciones económicas actuales, y como la condición para un feliz ejercicio de la iniciativa individual.»
J. M. KEYNES: Teoría general sobre el empleo, el interés y la moneda, 1936
1) Es la relación entre la renta real de los consumidores y el valor de las compras que ellos realizan.
(2) Sumas destinadas a la inversión, es decir, al incremento del equipamiento de una empresa.

(4) LA POLÍTICA DEL NEW DEAL EN ESTADOS UNIDOS
“Nuestra mayor tarea, la primera, es volver a dar trabajo al pueblo. Esto no es un problema insoluble si lo afrontamos con prudencia. Puede realizarse, en parte, mediante una contratación directa por el Gobierno, como en caso de guerra. Pero al mismo tiempo, llevando a cabo a través de esa contratación los trabajos más necesarios para estimular y reorganizar el uso de nuestros recursos naturales. Paralelamente a esta acción, debemos reconocer francamente que nuestros centros industriales están superpoblados, y comprometiéndonos a una nueva distribución del cuerpo social, esforzarnos para que se haga un mejor uso de la tierra por aquellos que son los más aptos para ello.
Es posible trabajar en esta tarea mediante esfuerzos precisos para elevar el precio de los productos agrícolas y, con ello, el poder de compra que absorberá la producción de nuestras ciudades.
Es necesario trabajar en ello induciendo a las administraciones federales, de los Estados y locales, a que reduzcan enérgicamente sus gastos»
F. D. ROOSEVELT: Discurso inaugural. 4 de marzo de 1933.

3.- LA CRISIS DE LOS REGÍMENES LIBERALES Y LOS FASCISMOS
(5) LA VISIÓN DE ROSA LUXEMBURGO SOBRE LA REVOLUCIÓN ESPARTAQUISTA(1)
« ¿Se podía esperar, del presente enfrentamiento, una victoria decisiva del proletariado revolucionario, se podía dar por sentado la caída de los Ebert-Scheidemann(2) y la instauración de la dictadura socialista? Ciertamente no si no se tiene en cuenta todos los elementos que determinan la respuesta. Basta con poner el dedo en la llaga sobre la situación actual de la revolución; la falta de madurez política de la masa de soldados que continúan tolerando los abusos de sus oficiales y son utilizados con fines contrarrevolucionarios, sólo esto prueba que la posibilidad de una victoria duradera de la revolución no era posible…
Los campos, de donde ha partido un elevado porcentaje de la masa de soldados, continúan estando poco más o menos al margen de la revolución. Incluso Berlín está poco más o menos aislado del resto del Reich. En algunas provincias -en Renania, en la costa del mar del Norte, en Brunswick, Sajonia, Wurtemberg-, los focos revolucionarios están en cuerpo y alma al lado del proletariado berlinés. Pero lo que falla es la coordinación del movimiento, la acción común que diese a los impulsos y a las luchas de la clase obrera berlinesa una mayor eficacia.”
Artículo publicado por ROSA LUXEMBURGO en el periódico espartaquista Rote Fahne, el 14 de enero de 1919.
(1) Grupo minoritario del partido socialdemócrata alemán partidario de la revolución y de una dictadura del proletariado que instaurase el socialismo en Alemania, aprovechando la convulsión social existente en ese país al final de la Primera Guerra Mundial. Su nombre proviene de una publicación titulada “Cartas a Espartaco” en la que defendían sus puntos de vista
(2) Ebert: dirigente del partido socialdemócrata, primer canciller del gobierno provisional que se forma en Alemania a raíz de la abdicación del emperador Guillermo II. Ebert, junto a Scheidemann y Otto Landsberb, pertenecientes al sector mayoritario del SPD y tres comisarios socialistas independientes, constituían el Consejo de comisarios del pueblo, elegido por la Asamblea de los Consejos de obreros y soldados. La mayor preocupación de Ebert, Scheidemann y Otto Landsberg será controlar y evitar que se extienda la revolución.

(6) EL PARO EN ALEMANIA
¿Cuál es la suerte del parado alemán? El 1 de marzo de 1932 había registrados 6.128.000 parados. El número de los realmente parados podría estimarse en unos 600.000 más. De los parados registrados, un 30,2 por ciento recibía ayuda en forma de pagos de seguros; un 27,3 por ciento, del pro grama de ayuda por crisis; un 29,9 por ciento se acogía a la asistencia pública y un 12,6 por ciento no recibían auxilio de ningún tipo. Según estadísticas del 15 de febrero de 1932, 3.500.000 parados recibían pensiones procedentes de los seguros y de los programas de ayuda por crisis. De éstos, 1.400.000 habían estado sin trabajo hasta un máximo de 13 semanas, 470.000 más de 14 y menos de 20 semanas, 631.000, de 20 a 33 semanas, el mismo número (631.000) entre 33 y 46 semanas y 381.000, de 46 a 59 semanas. Los acogidos a la asistencia pública alcanzaban la cifra de 1.833.000. Estos, aparte de insignificantes excepciones, estuvieron sin trabajo más de 59 semanas. Por desgracia, no hay estadísticas detalladas acerca de la duración de su período de desempleo. Sin embargo, un considerable contingente debió estar sin trabajo por espacio de dos años o más.
Considero que no hay necesidad de ampliar estas cifras para darse cuenta de la enorme miseria que tras ellas existe. En nuestras oficinas centrales se amontonan las comunicaciones informando acerca de que los acogidos a la asistencia publica no perciben ningún pago de las autoridades locales que no se hallan en condiciones de dar un solo céntimo a sus ciudadanos desocupados y cuyos parados están literalmente mendigando a su alrededor. Nos llegan, por ejemplo, noticias de Westerwald, donde nutridos grupos de parados han estado mendigando durante las últimas semanas y meses para cubrir sus mínimas necesidades de supervivencia. En Baden, una sociedad de socorro se ha dirigido a toda la población de la ciudad en demanda de ayuda. En su petición, la junta de dicha asociación manifiesta, sin exageración alguna, que hay familias que no han probado el pan desde hace semanas. Las patatas son inexistentes debido a la mala cosecha. Los niños van a la escuela hambrientos. Además, los habitantes de varias comunidades de Murgtal, en Wiesetal, en el Hardt, en los alrededores de Mannheim y en otros lugares se hallan sumidos en la más terrible desesperación (…) Noticias de Murgtal dicen: “He descubierto que también en nuestras comunidades hay gentes que sobreviven a base de patatas y sal y pueden pasar semanas antes de que vuelvan a tener pan”. De todas las regiones llegan informes similares con creciente frecuencia. No debemos perder más tiempo sin combatir tales desgracias con todas nuestras fuerzas.
Se dice a menudo que los jóvenes sufren menos que las personas mayores esta situación de desempleo. Nuestra experiencia nos demuestra lo contrario. Nuestra desorganizada economía ya no es capaz, hoy en día, de preparar de manera ordenada a la nueva generación para el trabajo. Cientos de miles de jóvenes quedan sin trabajo así que terminan su aprendizaje; permanecen en esta situación largos períodos de tiempo y pierden así la pericia que adquirieron en su preparación y que nunca llevaron a la práctica. ¿En qué se convertirá la economía alemana, pregunto yo, si no hay una nueva generación que conserve las mundialmente famosas cualidades del pueblo alemán?
Discurso de Wilhelm Eggert, secretario del XV Congreso de la Unión de Sindicatos Alemanes, 13 abril 1932

(7) LA POLÍTICA INTERVENCIONISTA Y DE AUTARQUÍA ECONÓMICA DEL FASCISMO ITALIANO
«Cuando la crisis mundial que maduró en el otoño de 1929 se abatió sobre la economía italiana, ésta aún no había salido de la crisis derivada de la estabilización monetaria. Se pasó de una a otra crisis sin solución de continuidad.
La tendencia a la concentración y a la formación de organismos monopolistas totalitarios que ya se había mostrado vigorosamente en el trienio precedente, asumiría, entre 1930 y 1933 el carácter de tendencia dominante. Las asperezas de la competencia internacional aconsejaban, para defender el mercado interior y la colocación de excedentes, cerrar filas para impedir la dispersión, movilizando de manera unitaria todos los recursos y las iniciativas para oponer a las crecientes dificultades una creciente compacidad.
Pero no todos los capitalistas italianos fueron igualmente conscientes de la necesidad del momento… Muchos burgueses fueron reacios a aceptar la disciplina unitaria de la producción que se temía como una probable codificación de la hegemonía de los más grandes…
La intervención del Estado, como supremo regulador de la actividad económica nacional, fue, sin embargo, reclamada y solicitada, cada vez más. El protagonista de esta transformación de la economía italiana en una economía monopolista de Estado fue el capital financiero, el cual descubriendo que la deseada disciplina de la producción no podía ser instaurada sino en la medida en que fuera impuesta como voluntad estatal, se volvió en activo patrocinador de la intervención estatal en la economía…”
P. GRIFONE: El capitali finanzario in Italia. Einaudi. 1971.

(8) LA POLÍTICA DE AUTARQUÍA Y REARME EN LA ALEMANIA NAZI.
1. Estamos superpoblados y no podemos alimentarnos con nuestros propios medios.
2. En lo que respecta al suministro de alimentos, éstos no pueden ser satisfechos desde el interior de la economía alemana. El producto de nuestra agricultura no puede elevarse de forma sustancial. De igual modo, somos incapaces, en la actualidad, de producir o sustituir por otros medios ciertas materias primas de las que carecemos en Alemania.
3. La solución final reside en una extensión del Lebensraum (1) de nuestro pueblo, o sea de las materias primas y bases alimenticias, respectivamente. Ésta es la tarea a resolver por el mando político.
Por lo tanto, establezco el siguiente programa para la solución final a nuestra necesidad creciente de sobrevivir:
1º Como en el caso del rearme o de la movilización militar y política nuestra nación, con la misma rapidez, con la misma resolución Alemania también debe ser llevada a un estado de autosuficiencia.
2º Con este fin, se han de impedir las importaciones extranjeras en todos los sectores en que nuestra economía pueda cubrir las necesidades.
3º En este sentido la producción de carburante ha de ser impulsada con rapidez y debe estar acabada dentro de 18 meses ya que el resultado de la próxima guerra depende de su resolución.
4º De igual forma, debe organizarse la producción en masa de caucho sintético.
La tarea del Ministro es simplemente establecer los objetivos económicos, y es obligación de la industria privada cumplirlos. Resumiendo brevemente: considero que de hoy en adelante, tenemos que llegar con una voluntad de hierro, a ser independientes de los suministros exteriores y alcanzar una autosuficiencia del 100 % de nuestras importantes materias primas… Por lo tanto, establezco los siguientes objetivos:
1. El ejército alemán debe estar preparado para luchar en el plazo de cuatro años.
2. En cuatro años, la economía debe estar en condiciones de sostener una guerra.»
Memorándum secreto redactado por ADOLF HITLER, en agosto de 1936
(1) Término con el que define el nazismo el denominado “espacio vital” para la supervivencia

Martes, 23 de julio de 2013
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